Como todos los años mi hermana instaló su viejo pascuero artesanal sobre el techo de la casa, este viejo tamaño casi natural se ve bastante natural, con sus cachetitos colorados y rostro de papel maché, sus anteojos sin vidrio y su mano puesta sobre la artesanal también chimenea, rodeado de regalos falsos... los niños de la calle jamás imaginaron que el mismisimo viejito del que tanto habían oído vivía en el polo norte, ahora era su vecino, no lo podían creer y se empezaron a pasar el dato: "el viejito pascuero estaba sobre el techo de la señora Nina preparando los regalos", la más pequeña de mis vecinos diez días seguidos y desde la calle gritaba, "viejito viejito yo me po'to bien y quiero una barbi y 8 bebi'as" , en la inocencia de su edad pensamos que las 8 bebidas pueden ser para la cena de navidad, tal vez como son de "escasos recursos" no les alcance una botella de litro para todos y pide una para cada uno...quizás. Eso fue el año pasado, los niños empezaban a creer que si existía. Para este año se prepararon y enviaron cartas al viejito, mi mamá las recibe y ya la veo haciendo cuentas para empezar a comprar regalos, como que se está creyendo en serio este cuento del viejito.
El otro día lloviznó y hubo que tapar al viejito para que no se mojara, mi mamá tuvo que salir a dar explicaciones todo el día a los niños de que el viejito estaba tapado para que no se resfriara y que cuando saliera el sol se destaparía. Estaban almorzando cuando llegaron los niños de nuevo "señora Nina destape al viejito pascuero!!! por favor!!!! y así hasta mi hermano se vió involucrado y tuvo que subir al techo a destapar al viejo para la alegría de los niños.
Puede que a muchos esta historia les resulte un poco perna, pero la verdad es que hay algo que no se debe perder: la capacidad de asombro y la fé.
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