Le cuesta en grado extremo levantarse cada mañana y pisar tierra. Tierra firme donde se olvidan los sueños y las pasiones, tierra firme que le hace por fin suspirando gritar un improperio a los cuatro vientos cada mañana, cada nuevo día de trabajo. En el transcurso del día sueña música, vive música, piensa música y su cabeza gira en torno a eso, de pronto le piden un plan, una orden, un envío de material, y para eso sube el volumen de la radio, para que sea más fácil el tormento y en eso se diluye y el trabajo le sale bien, lo felicitan incluso y pienso cómo? si vive en su música.Un bajo de 4 cuerdas fue con el que empezó, luego juntos fuimos a comprar uno nuevo, de cinco cuerdas, como niño chico miraba, tocaba uno y otro, que ganas de tener todo el dinero del mundo para cumplir un sueño.
Por las noches se escurre y toma su bajo, lo acaricia y limpia prolijamente, lo mira, lo calibra, lo afina, se acerca al amplificador, sube el volumen y ya....suena la música, por fin está en lo suyo, de reojo paso y lo miro, es un loco. Mi loco exquisito. Cambia de bajo, me llama de pronto y me hace escucharlo, me pregunta que tal y no sé que decir, le digo que yo no siento la música como él pero que creo que está bien, suena bien. Con el tiempo he logrado entender algunas cosas y poder decir algo más que simplemente está bonito. Es su gran pasión la música, lo admiro y envidio, ojalá yo pudiese mirar algo así. De a poco me va enseñando.
Es este loco, este espermio loco, que adivina las notas, que no necesita maestro, que se apasiona, que vibra, que se enoja consigo mismo y dice otra vez estoy tocando mal, que quiere ser líder de un grupo, que no quiere transar y no quiere vender. Luego sale una y otra nueva melodía,se alegra y se regocija tomando una copa de vino y escuchando a Jaco Pastorius, se ríe y relaja de nuevo, salen nuevas notas y así pasa el tiempo. Lee revistas de música y me cuenta que a Jaco lo mataron a la salida de un bar, estaba borracho, que antes de eso estuvo en un recital de otro grupo y quería subir al escenario, se autoproclamaba el mejor bajista del mundo. Me cuenta, escucho y envidio a la música por quitarme su tiempo, tengo grandes peleas con ella, somos rivales de tiempo completo y a la vez nos encontramos cuando él nos une. La música me da tregua y me lo devuelve más risueño y más feliz, y yo le agradezco mientras me da su mano y se despide, el loco vuelve a ser mío.....o eso trato de creer.
muy lindo. podrías dedicarte a la redaccción creativa. jejej
ResponderBorrarsaludos nos estamos viendo pronto
hola po loquilla....bien bonito lo que escribiste...deberias dedicarle un poquito mas de tiempo...en una de esas terminas siendo grande...saludos a los tios y nos vemos pronto...jijijij
ResponderBorrarabraham duarte