02 noviembre, 2007


Hace mucho que no escribía, desde mis vacaciones en Agosto. Casi 3 meses. En fin, para retomar todo empezaré donde terminé, en mi viaje al sur. Este viaje que realicé con mi madre, porque quería y porque se lo debía. Lo pasé increíble, en realidad estas fueron vacaciones, como andabamos en un tour me levantaba antes de las 8 todos los días y salía de mi cabaña a enfrentarme con el frío-hielo de Frutillar, un sol estupendo y una vista que aún está en mi cabeza, los lagos, los volcanes....los árboles, el ruido del hacha, el desayuno servido escaleras abajo viendo pasar a los huasos con sus caballos. Dentro de nuestro recorrido estuvo Chiloé, Puerto Octay, Aguas Calientes, Lago Todos los Santos, Saltos del Petrohué...etc entre lo mas lindo. Y como no podía faltar el momento inesperado cuando estábamos en Chiloé decidieron cambiar el itinerario, y nos fuimos para Quentelmahue, acá nos dijeron que veríamos un museo de un hombre de trabajo, que iba recolectando cosas. La cosa es que el museo no era tal, era una casa de decía museo pre-histórico, y aunque tenía fachada de cabañita linda lo que vimos adentro fue espantoso: animales mal disecados, un gato de mar horribleeee, cuando terminé en el pudú casi vomito. Pero lo peor fue la sensación de asfixia que había en el lugar, rápidamente me retiré dejando la propina voluntaria y afuera me entretuve mirando a la familia, dueña del lugar, bastante rara por decir lo menos. Luego recorrí y encontré muchas piedras apiladas en montoncitos, eso también era parte del museo pero no le encontré sentido. En realidad nada allí tenía sentido, la dueña de casa una abuelita muy pero muy entrada en años vestida como mapuche nos mostro el patio de atrás donde había muchos árboles llenos de hongos porque el piso era un barrial deprimente, pobres árboles, mejor los hubiesen cortado, ahí nos contó la viejecita que encontraron 6 momias enterradas y que un museo de Santiago se las llevó sin darle ni uno (que raro, no). La gente allí vivía de sacar pelillo del mar, tenían una especie de rejillas con las que capturaban esta alga, que también no supe para que servía, si se comía o que. La única utilidad que encontraron fue ponersela al chofer pelao como peluca. A todo esto, me acordé de esta anécdota freak porque anoche vi una película gore de un reality donde una familia deforme los va matando a todos. En ese lugar se me pasó por la cabeza que en cualquier momento empezaríamos a desaparecer uno a uno, fue como la dimensión desconocida y tan solo acordarme me vuelve la sensación de pánico que tuve en ese lugar. Ahora entiendo porque en el sur hay tantas historias y tanta mitología.