12 enero, 2007

Una comida muy freak

Hace unas semanas tuve que asistir a una comida a la que no tenía ninguna gana de ir , a pesar de tratarse de un restaurant muy caro y que en mi vida podría pagar. El anfitrión (quién nos invitó) es un tipo bastante raro por decir lo menos y eramos 3 parejas en la mesa, uno de los asistentes iba a ser medio-entrevistado por el anfitrión y entre todos tratábamos de disimular el nerviosismo, después de hablar muchas superficialidades vino un interrogatorio al entrevistado, quién hablaba de política, de libros y solo recibía unas miradas y estas palabras: "espero que te vaya bien y que encuentres trabajo", es decir, al parecer claramente le estaban diciendo que no tenía opción con ellos. Y claro si su señora muy "pipisnai" como dice mi amiga Ximena, empezó a contar acerca de su trabajo en el club Kennel y de una nueva raza de perros que eran producto de inseminación artificial, que costaba cada uno 2 millones y que el 70% de ellos no sobrevivía....no, una wea horrible. En resumen una velada para olvidar, salimos todos nerviosos aún, ni disfrute la comida y todo porque uno de nuestros amigos estaba siendo terriblemente masacrado por un tipo con mucho dinero y contactos y por ende nadie podía decir nada feo para poder caerle bien y así ayudar a nuestro amigo. En definitiva no creo que lo hayamos ayudado mucho ya que cuando empezó a hablar de todo lo que estaba robando Michelle Bachelet yo dije haber paremos acá, a mi Michelle nadie me la toca, así que le dije que como era un país enfermo de machista todos los hombres querían pisotearla en el suelo y poder decirnos a todas en un tiempo más: ven que la mujer es solo para estar en la cocina!. Entonces no pues no podía permitirlo, así es que le dije que si hablabamos de ladrones, el más ladrón había muerto hace poco y era Pinochet. Y me tinca que eso no le gustó mucho, a mi amigo no lo volvieron a llamar.

Mi primer año nuevo en Valpo



Fue así. Llegamos en bus a Valparaíso para luego ir a dejar las cosas a nuestra residencial, ahí al lado de la plaza de la Victoria, 3 escaleras gigantes nos esperaban para subir con nuestras mochilas a una casa antiguisima de amplios techos y decoración un poco kitsch .Ahora me da mucha risa tener varias "parejas" de amigos y andar de a 2 siempre, con nuestros buenos amigos Aldo y Chispita comimos en el Cardonal que debo decir no me gustó nada por el olor y los gatos que a la hora de comer se volvieron insoportables, allá nos encontramos con otros 2 amigos que se sumaron a la mesa y luego nos fuimos todos a recorrer los cerros, visitando esas terrazas donde la gente ya estaba lista con su parrilla y su silla a eso de las 4 de la tarde para poder ver los fuegos artificiales desde la altura. Esas calles que hacen que Valpo se parezca un poco a Buenos Aires, con sus cafés y en una esquina una tienda de jazz. Top.
Bajamos las largas escaleras y en el Moneda de Oro encontramos a otros 3 amigos . Nos sacamos unas buenas fotos con el Condorito de Wanderers.
Luego visitamos el lugar desde donde veríamos los fuegos y volvimos a la residencial para amononarnos un poco y salir a comer algo, donde nos pillara la noche, pues bien, nunca en mi vida mi cena de año nuevo había sido solo un sandwich....me dió mucha nostalgia de imaginar la mesa de mi mamá con sus decoraciones, su rica carne asada, su cola de mono, vino, música y rica conversación hasta esperar las 12, su cotillón y el árbol de pascua de la navidad pasada. Eché de menos eso y a mi familia entera.
A las 10 nos compramos un vino, una champaña y nos fuimos a tirar al pasto, Pancho, nuestros 2 amigos y yo. Luego a las 12 nos abrazamos, fue muy raro, nadie sabía si realmente eran las 12, los fuegos no salían nunca, la gente cantaba la canción nacional y nunca hubo una sirena o un faro que anunciara la hora como en San Antonio.
Fue emocionante en una mezcla de nostalgia, cariño por sentir que eramos los 4 de siempre, los de este año, que estábamos ahí en un momento tan importante para Pancho y yo como sabíamos que era, y asombro por los fuegos.
Luego nos fuimos a nuestra fiesta ahí al lado del muelle barón y bailamos hasta las 5.
Entremedio tratamos de llamar a la familia y era imposible, pero al final lo logramos. Nos dió hambre y quisimos comer algo pero ya a esa hora estaba cerrado así es que tomamos micro y partimos a la plaza Aníbal Pinto donde la fiesta estaba que ardía y realmente era probable que de ahí no salieramos con vida por lo que decidimos llevarnos un vituperio a la residencial y ahí terminamos una noche de año nuevo mucho distinta entre un vino y una conversa y hablando bajito porque ya era muy tarde o muy temprano.